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dejan tocar el libro
sagrado «con sus manos impuras». La oración es sagrada. Si por motivos
de reglamento ésta es interrumpida, al día siguiente hay plante. En la
cárcel de Almería, los internos árabes gozan del privilegio de media
hora más «de patio» que el resto para que así puedan terminar su rezo. «En los años 90, los que rezaban lo hacían en la celda y nadie ponía problemas a la hora de comer. Ahora exigen su tiempo íntegro de oración en común y garantías de que sus alimentos no sean tocados por las mismas manos que han servido al resto de reclusos», explica José Manuel Salvador, delegado de ACAIP (Agrupación del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias). Tras los barrotes de prisiones como las de Dueñas (Palencia), Topas (Salamanca), Alhama (Pontevedra), León, El Acebuche (Almería) o Algeciras y Melilla, donde el porcentaje de presos musulmanes llega en algunos casos al 71%, comienzan a estallar focos de integrismo creados por imanes radicales al frente de los módulos donde se concentran musulmanes, según denuncian los funcionarios. «Son internos extremistas con una enorme capacidad de influencia sobre el resto, capaces de crear un núcleo de presión perfectamente jerarquizado a sus órdenes», explica José Ramón López, presidente de ACAIP. En centros penitenciarios como el de Alhama, donde de los 700 reclusos existentes 400 son árabes, o Topas, donde hay 806 de una población reclusa de 1512, se han llegado a detectar estructuras perfectamente organizadas. Según López, un imán mayor es quien manda sobre el resto de reclusos musulmanes junto a un pequeño grupo de «imanes menores», destinados a sustituirlo en cualquier momento. Éstos imponen la práctica religiosa diaria «con un marcado sentido fundamentalista» y van aumentando su número de adeptos a través del adoctrinamiento. Paralelamente, actúan, también a sus órdenes, los llamados «coroneles», un grupo dedicado e ejecutar bajo amenazas y coacciones las directrices del imán. Obligan a los demás a denunciar a los internos que no cumplen con la tradición islámica y son los encargados de imponer los castigos físicos y psíquicos correspondientes, desde palizas hasta prohibirles entrar al comedor. De esta forma, los
imanes impiden que lean prensa ni libros que no sean el Corán y tampoco
les dejan escuchar la radio ni ver la televisión, hasta el punto de que
en varias ocasiones estos aparatos han sido destruidos a golpes. en un gesto de desprecio», añade Salvador. La oración es sagrada.
En unos centros penitenciarios se adueñan del lugar de rezo existente
para todas las religiones y en otros solicitan la creación de una
mezquita, que por lo general les es concedida. En Topas, donde existe un
grupo denominado «los talibanes», tienen la misión de «velar» por que
todos los internos árabes acudan a los oficios religiosos y guarden
celosamente los ritos musulmanes. Si por motivos de horario, los
funcionarios interrumpen la oración porque ha llegado la hora de subir a
las celdas, al día siguiente todo los internos del módulo se plantan y
se niegan a hacer las tareas encomendadas, como ocurrió en Topas el 13
de septiembre. resto de reclusos para que puedan finalizar sus rezos. «Sus horarios son distintos, por lo que se altera el orden regimental», admite un funcionario. Por supuesto, nadie controla el contenido de los sermones del imán, porque ni siquiera se entienden en el trato diario. En esta cárcel se han llegado a producir conflictos cuando algún interno se ha negado en redondo a que en un cacheo el funcionario tocara el libro del Corán, porque «sus manos eran impuras». «La libertad de culto es un derecho que hay que respetar, pero se debe encardinar dentro del respeto a los demás y al régimen de la prisión. Para ellos, sin embargo, la religión está por encima de todo y esto va a generar un problema serio en las cárceles», advierte José Ramón López En este tiempo, los
trabajadores de prisiones han visto asombrados cómo musulmanes no
practicantes han variado radicalmente sus hábitos religiosos y su forma
de vestir. una celda de aislamiento
para salir de ese estado de continua coacción. Llega un momento en que
no lo soportan y para evitar represalias utilizan esas tretas».
EuropaPress
Gallizo comenzó recordando que la población penitenciaria se ha incrementado un 31,59 por ciento en los últimos cuatro años, lo que ha provocado una "gran saturación" de infraestructuras, especialmente en algunas zonas como Andalucía, Levante y Canarias, con un índice mayor de reclusos que tienen arraigo familiar en estas zonas. En su opinión, el Gobierno anterior hizo "muy pocas" previsiones para resolver este problema y "no dejó ni un ladrillo puesto" para nuevos centros. Según explicó, los presos extranjeros, al carecer de arraigo, son trasladados en ocasiones a centros que posteriormente se han masificado, como es el caso de Topas, y de otros centros en Castilla y León y Galicia. Refirió que desde 1996 la población penitenciaria extranjera en la cárcel salmantina ha pasado del 40 al 50 por ciento, recibiendo presos de otras zonas saturadas como Canarias. "No es una realidad nueva --matizó--, la arrastramos desde hace años y ha ido empeorando en los últimos cuatro
años" Gallizo explicó que el departamento anterior no aprobó programas
específicos para esta problemática, lo que consideró una "mala política"
en casos de gente sin arraigo, "más vulnerables y capaces de tener
reacciones más incontrolables" si no se sigue un "tratamiento adecuado a
su realidad". INSPECCIONES de reclusos españoles. El
resultado, precisó, fue queen la cárcel salmantina existe un nivel "algo
menor" de conflicto, lo que le sirvió para establecer que "no hay
relación directa entre extranjería y conflictividad". incidentes pueden considerarse "normales". Por su parte, otro informe de la dirección del centro ofrecido por la directora de Instituciones Penitenciarias, niega la presencia en Topas de grupos islamistas de corte fundamentalista, motivo por el que no se tomaron medidas al respecto, aunque reconoce la existencia de presos musulmanes, en su mayoría de origen magrebí, que por su trayectoria, tienen decretada vigilancia especial. LA "MEZQUITA DE TOPAS" de ellos pobres y analfabetos en su lengua y en la castellana. Por eso, se mostró partidaria de ayudarles a que se reinserten mejor en la sociedad y a que "su paso por nuestros centros sirva para mejorar su nivel de vida". Por último, quiso dejar
claro que su objetivo no es "minimizar ni dar por buenos" los incidentes
en centros penitenciarios, y mostró su disposición a revisar los
criterios de la Administración anterior y a agrupar en un módulo a los
reclusos más conflictivos, o incluso dispersarlos en diferentes centros.
Libertaddigital
Topas (Salamanca) y anunció medidas para la mejor integración de la población reclusa extranjera, como su posible dispersión. A petición del Grupo
Parlamentario Popular, Gallizo compareció en la Comisión de Interior del
Senado, ante la que consideró exageradas las denuncias –fue el diario El
Mundo el que detalló lo que ocurría en el interior de esa prisión– sobre
los problemas de Topas, que achacó a la masificación y a la falta de
programas específicos para los presos extranjeros. Es decir, a la
política del anterior Gobierno. había formado un grupo integrista islámico que imponía sus reglas y su religión a otros reclusos. Gallizo subrayó que en la prisión no hay ningún condenado por "fundamentalismo islámico", sino que se trata fundamentalmente de magrebíes que cumplen penas por tráfico de drogas, muchos de ellos analfabetos y sin recursos económicos. "La dirección del centro –explicó Gallizo– nos dice que hasta el momento no ha detectado la existencia de grupos islamistas fundamentalistas y, por esa razón, no se han adoptado medidas especificas", aunque, según informa EFE, admitió que los funcionarios y la inspección han identificado a algunos reclusos que, por su corte de pelo y barba, suscitan alguna sospecha. Los extranjeros más conflictivos están en un módulo aparte, pero Gallizo aseguró que la inspección ha detectado una conflictividad incluso "algo menor" que en otras cárceles de igual tamaño, pero con reclusos
principalmente españoles. Para Gallizo, los incidentes denunciados –uso
de la sala de lectura como "mezquita", llamadas nocturnas a la oración,
negativa a dejarse atender por enfermeras– se han exagerado o "sacado de
contexto" o no se han confirmado en la inspección. transmitan ideas antidemocráticas y vamos a vigilar con extremado celo para que no suceda eso. Pero tampoco vamos a tolerar xenofobia ni atribución de conductas indebidas a un colectivo hay algo de eso", condenó. El portavoz del PP en el Senado, Agustín Conde, consideró que de las palabras de Gallizo se podía deducir que "la situación denunciada era cierta" y exigió el informe de inspección y una visita a Topas para saber "si hay una mafia que se ha apoderado de la prisión". La directora general se ofreció a entregarle el informe y acompañarle en la visita, al tiempo que le recriminó su "demagogia" y le recordó que los problemas de Topas preceden a la llegada al poder del actual Gobierno.
el semanal digital
Abdul Ghafar Hasemi y
Majad Mchmacha. Todos ellos son de nacionalidad argelina, a excepción
del último, marroquí. Los otros arrestados son Alí Omar "Jelloul", en
Gandía (Valencia); Djamel Merabet, en Málaga; Ahmed Mohamed Ahmed,
español de Cueta y detenido en Madrid; Majad Sahouane "Abderrahman" en
Pamplona (Navarra). Policía Nacional ha sido el referente a la extensión de sus tentáculos a las cárceles españolas. Uno de los sospechosos,
Said Afis, se encuentra internado en un modulo de la prisión de Topas,
en Salamanca. Se da la circunstancia de que algunas semanas atrás,
funcionarios de prisiones habían denunciado la situación de total
impunidad en que actúan en dicha cárcel los presos islamistas. Algo que
la directora general de Instituciones Penitenciarias había negado,
considerándolo un hecho aislado. Objetivo: la Audiencia
Nacional El "modus operandi" de la operación contra la Audiencia Nacional presenta semejanzas con los empleados en actos similares en Líbano o, más recientemente, Irak. Con los explosivos debía confeccionarse un camión bomba. Para ello habían estudiado los aledaños de la sede judicial, optando por situarlo en la calle Génova, donde también se encuentra la sede del Partido Popular. Los materiales incautados
a Djamel Merabet, entre los que se encuentran cartas, resguardos
bancarios, agendas, tarjetas de telefonía móvil y "manuales de
martirio", así como ordenadores, permitirán aportar más datos sobre los
planes que tenían. grupo, que se encuentra detenido en Suiza. Este hombre habría cumplido condena en España por delitos comunes, donde habría podido llevar a cabo actividades proselitistas entre los presos musulmanes. Los integrantes de la red han sido definidos por muchos de sus vecinos como "hombres normales". Pero los miembros radicados en el entorno de Almería podrían ser los autores de la misiva amenazante enviada a un diario local contra miembros de la lucha antiterrorista radicados en la provincia el pasado mes de septiembre. La carta, firmada por unas Brigadas Suicidas de Andalucía, motejaba a los agentes como "espías" y les amenazaba con la decapitación. Esta práctica, reflejo de las practicadas por los grupos radicales iraquíes, y el empleo de un camión bomba, técnica también utilizada por los hombres de Al Zarqawi, mostraría la importancia que han cobrado en el imaginario "yihadista" los métodos usados en Irak.
Libertaddigital
La ACAIP y los otros sindicatos de la plataforma negociadora -CCOO, UGT, CSI-CSIF y CIG- denunciaron este miércoles en rueda de prensa que la Dirección General de Prisiones no ha presentado soluciones a los problemas urgentes de las saturadas cárceles españolas. Es más, la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, negó el pasado día 4 en su comparecencia en el Senado que en Topas hubiera "grupos islamistas" y consideró exageradas las alertas de los sindicatos. Gallizo apreció xenofobia en esas denuncias e insistió en que la mayoría de los presos musulmanes de Topas (Salamanca) eran condenados por tráfico de drogas, analfabetos y con pocos recursos. La saturación ha llevado a la concentración de reclusos extranjeros, y en particular musulmanes, en cárceles como las de Topas o A Lama (Pontevedra). La concentración es mayor en los centros de Castilla-León y Galicia, donde hay menos población reclusa "autóctona". De los 52.000 reclusos en España, más de 6.000 son magrebíes, de los cuales 4.600 son marroquíes y unos 1.400 argelinos, según datos facilitados por los sindicatos. Caldo de cultivo para
los integristas constató en larueda de
prensa la existencia del conflicto y que "hace tiempo que la
Administración lo sabía y es la que tiene que tomar medidas". Piden la dispersión de los cabecillas Para López, la dispersión sería una solución en las cárceles donde todavía no se han creado núcleos islamistas importantes, en los que habría que "ir a un régimen especial, vigilancia especial, separación por módulos", entre otras medidas. El presidente de la ACAIP alertó de que prisiones que podrían verse en la situación de las tres mencionadas son las de Palencia, Mansilla de las Mulas (León), Valdemoro y Soto en Madrid y Villena y Foncalent en Alicante. "Es evidente que (los islamistas) se van apoderando de los módulos", dijo el delegado de la ACAIP en la prisión leonesa, Valentín Llamas, quien informó de que 500 de los 1.550 reclusos en Mansilla son musulmanes. Precisamente sobre este tema se pronunció este miércoles el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, quien consideró que la dispersión de presos podría cumplir una función "importante" para evitar comportamientos sectarios, que son característicos de la criminalidad organizada, incluso en los centros penitenciarios.
Diario de León
el delegado de la Acaip (Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) en la prisión leonesa, Valentín Llamas.
Mansilla de las Mulas es, junto a la de Palencia, Valdemoro y Soto en Madrid y Villena y Foncalent en Alicante, una de las prisiones que tienen riesgo de que ese «caldo de cultivo» se convierta en algo más peligroso, como ocurre en las prisiones de Topas, en Salamanca o A Lama, en Pontevedra, donde los reos que abrazan el Corán han logrado imponer su ley en parte de la cárcel en la que, según la investigación, se gestó el grupo que preparaba la nueva masacre en Madrid. «No hay una zona que esté dominada por presos de una determinada religión», aseguraba hace sólo una semana el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, tras visitar la cárcel de Mansilla. Sus palabras, ahora en entredicho, trataban de frenar la alarma generada por el sindicato de prisiones Acaip cuando alertó de que el módulo 9 de la penitenciaría salmantina se había convertido en feudo islamista. En la sala de lectura del sector, por ejemplo, el Corán era el auténtico best seller después de que los musulmanes transformasen el lugar en improvisada mezquita. «El problema existía antes, pero se recrudece tras el 11-M (...) que ellos han asimilado como el inicio de una guerra santa», afirmó
ayer el presidente nacional de Acaip, José Ramón López. Un ejército organizado
un grupo de 14 reclusos
que «actúa coordinadamente bajo la tutela de un líder; uno de ellos hace
las funciones de policía de patio y avisa al resto si escucha de otros
presos musulmanes palabras malsonantes». El resto de la tropa lo
completarían un mohecín quellama al rezo, tres lugartenientes, cuatro
soldados rasos y un fundamentalista no integrado. Aunque la situación en Topas se ha revelado extrema, la de otras cárceles españolas no invita al optimismo. Improvisados líderes espirituales controlan a la legión (cada vez mayor) de musulmanes en penitenciarías como la pontevedresa de A Lama, donde según algunos funcionarios «los internos islamistas suelen ser marginales en un país extraño, por lo que la aparición de iluminados que les prometen una vida mejor les convierte en fundamentalistas».
elsemanalditgital
islamistas en las prisiones, se ha visto obligada a rectificar después del duro golpe a su credibilidad que ha supuesto la desarticulación de la célula dirigida por Mohamed Achraf. La operación dirigida por
el juez Baltasar Garzón ha puesto de manifiesto cómo no sólo las redes
islamistas han instaurado su dictadura entre la población reclusa. Los
penales españoles se han convertido en centro de reclutamiento y
formación ideológica de una nueva generación de terroristas en potencia
captados entre la delincuencia común que cumple condena. Esto, agravado
por el hallazgo de papeles que mostrarían relaciones entre presos
islamistas y etarras, ha dejado en la cuerda floja a Gallizo. preferido pasar de puntillas sobre el aviso que se le dirigió y que rechazó. Desde la semana pasada, en que comenzó a conocerse la dimensión de la red islamista en las cárceles, se han escuchado voces a favor de su dimisión o, en todo caso, de su cese. Instituciones Penitenciarias tiene previsto aumentar el control sobre los presos islamistas, especialmente con aquellos que actúen como cabecillas. Para ello, se llevarán a cabo aislamientos, cambios de centro penitenciario y control de las comunicaciones. Uno de los puntos principales consiste en la aplicación del artículo 75 del Reglamento Penitenciario a los vinculados a la célula de Achraf, que permite el aislamiento, la restricción de movimientos, el control de las comunicaciones y la limitación del contacto con reclusos. Asimismo, la Subdirección General de Instituciones Penitenciarias tiene previsto elaborar un
informe de incidentes vinculados a islamistas en las prisiones durante
los últimos años. al objeto de aportar
sugerencias e información. Sin embargo, esto podría verse complicado
después de los ceses por motivos políticos llevados a cabo
recientemente, puesto que algunos de los alcaides más experimentados
fueron sustituidos en sus puestos. grupo de coordinación, encabezado por Gallizo, y con representación de la Inspección Penitenciaria, la Subdirección General de Seguridad y la Subdirección General de Gestión, al objeto de estudiar el paquete de medidas.
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