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Los imanes obligan a los presos árabes a quemar libros y aparatos de televisión y radio en las cárceles

Gallizo niega relación entre reclusos extranjeros y conflictividad, y la existencia de presos fundamentalistas en Topas

NIEGA QUE HAYA “GRUPOS ISLAMISTAS” O MEZQUITAS Gallizo ve detrás de las denuncias sobre la cárcel de Topas exageración y algo de xenofobia

MERCEDES GALLIZO DEBE CESAR O DIMITIR La Policía interroga a presos islamistas en Topas y La Lama

NEGÓ QUE HUBIERA GRUPOS ISLAMISTAS EN TOPAS La ACAIP acusa a Gallizo de mentir sobre la situación de los musulmanes en las prisiones

ALERTA SINDICAL Riesgo en Mansilla, donde uno de cada tres presos es musulmán

MEDIDAS PENITENCIARIAS Gallizo, obligada a reconocer las denuncias de funcionarios

 

 

 

Los imanes obligan a los presos árabes a quemar libros y aparatos de televisión y radio en las cárceles

 

Bajo amenazas y coacciones, tampoco les dejan leer prensa, ni cualquier otro texto que no sea el Corán Les impiden, además, ser atendidos por personal sanitario femenino También gozan de media hora más de patio para terminar su rezo

Han impuesto en las prisiones una disciplina de corte islamista. Los imanes se han hecho dueños del colectivo de presos árabes en las cárceles hasta el punto de que una señal suya es suficiente para que ninguno acuda a la revisión médica si es una mujer la que les va a poner las manos encima. Les obligan a romper los aparatos de televisión, los de radio y les prohíben leer prensa o libros que no sean el Corán. En los cacheos, a los funcionarios no les

dejan tocar el libro sagrado «con sus manos impuras». La oración es sagrada. Si por motivos de reglamento ésta es interrumpida, al día siguiente hay plante. En la cárcel de Almería, los internos árabes gozan del privilegio de media hora más «de patio» que el resto para que así puedan terminar su rezo.

Madrid- Las condiciones de hacinamiento que soporta actualmente el sistema penitenciaro español, con un 160% de ocupación por encima de su capacidad y más de 180 nacionalidades distintas, es el caldo de cultivo donde se agita este incipiente cóctel integrista.
Mientras en 1990 los internos árabes ascendían a poco más de un millar, ahora su número rebasa los 5.500, casi la mitad de los 13.748 presos extranjeros censados a 1 de junio de 2004. La gran mayoría procede de Marruecos y Argelia.
Los funcionarios de prisiones han sido testigos del proceso de transformación radical que ha sufrido este colectivo de presos en las cárceles españolas.

«En los años 90, los que rezaban lo hacían en la celda y nadie ponía problemas a la hora de comer. Ahora exigen su tiempo íntegro de oración en común y garantías de que sus alimentos no sean tocados por las mismas manos que han servido al resto de reclusos», explica José Manuel Salvador, delegado de ACAIP (Agrupación del Cuerpo de Ayudantes de Instituciones Penitenciarias).

Tras los barrotes de prisiones como las de Dueñas (Palencia), Topas (Salamanca), Alhama (Pontevedra), León, El Acebuche (Almería) o Algeciras y Melilla, donde el porcentaje de presos musulmanes llega en algunos casos al 71%, comienzan a estallar focos de integrismo creados por imanes radicales al frente de los módulos donde se concentran musulmanes, según denuncian los funcionarios. «Son internos extremistas con una enorme

capacidad de influencia sobre el resto, capaces de crear un núcleo de presión perfectamente jerarquizado a sus órdenes», explica José Ramón López, presidente de ACAIP.

 En centros penitenciarios como el de Alhama, donde de los 700 reclusos existentes 400 son árabes, o Topas, donde hay 806 de una población reclusa de 1512, se han llegado a detectar estructuras perfectamente organizadas. Según López, un imán mayor es quien manda sobre el resto de reclusos musulmanes junto a un pequeño grupo de «imanes menores», destinados a sustituirlo en cualquier momento. Éstos imponen la práctica religiosa diaria «con un marcado sentido fundamentalista» y van aumentando su número de adeptos a través del adoctrinamiento. Paralelamente, actúan, también a sus órdenes, los llamados «coroneles», un grupo dedicado e ejecutar bajo amenazas y coacciones las directrices

del imán. Obligan a los demás a denunciar a los internos que no cumplen con la tradición islámica y son los encargados de imponer los castigos físicos y psíquicos correspondientes, desde palizas hasta prohibirles entrar al comedor.

 De esta forma, los imanes impiden que lean prensa ni libros que no sean el Corán y tampoco les dejan escuchar la radio ni ver la televisión, hasta el punto de que en varias ocasiones estos aparatos han sido destruidos a golpes.
El fundamentalismo se lleva hasta las últimas consecuencias cuando una mujer médico acude al módulo para que los internos reciban asistencia sanitaria. «El imán se coloca en la puerta y ese día no sale ningún preso para recibir atención médica», explica José Manuel Salvador.
El mismo desaire muestran con las asistentes sociales. «Cuando se entrevistan con ellas, se sientan de lado sin mirarla a la cara en ningún momento

en un gesto de desprecio», añade Salvador.

 La oración es sagrada. En unos centros penitenciarios se adueñan del lugar de rezo existente para todas las religiones y en otros solicitan la creación de una mezquita, que por lo general les es concedida. En Topas, donde existe un grupo denominado «los talibanes», tienen la misión de «velar» por que todos los internos árabes acudan a los oficios religiosos y guarden celosamente los ritos musulmanes. Si por motivos de horario, los funcionarios interrumpen la oración porque ha llegado la hora de subir a las celdas, al día siguiente todo los internos del módulo se plantan y se niegan a hacer las tareas encomendadas, como ocurrió en Topas el 13 de septiembre.
En la cárcel de El Acebuche (Almería), donde los reclusos árabes también disponen de una mezquita, la situación es distinta. Aquí disponen del privilegio de «media hora de patio» más que el

resto de reclusos para que puedan finalizar sus rezos. «Sus horarios son distintos, por lo que se altera el orden regimental», admite un funcionario. Por supuesto, nadie controla el contenido de los sermones del imán, porque ni siquiera se entienden en el trato diario.

 En esta cárcel se han llegado a producir conflictos cuando algún interno se ha negado en redondo a que en un cacheo el funcionario tocara el libro del Corán, porque «sus manos eran impuras». «La libertad de culto es un derecho que hay que respetar, pero se debe encardinar dentro del respeto a los

demás y al régimen de la prisión. Para ellos, sin embargo, la religión está por encima de todo y esto va a generar un problema serio en las cárceles», advierte José Ramón López

En este tiempo, los trabajadores de prisiones han visto asombrados cómo musulmanes no practicantes han variado radicalmente sus hábitos religiosos y su forma de vestir.
Pero la presión es tal que con frecuencia se suceden los casos de magrebíes que se autolesionan o provocan deliberadamente altercados para salir del módulo. «Te piden que se les confine en

 una celda de aislamiento para salir de ese estado de continua coacción. Llega un momento en que no lo soportan y para evitar represalias utilizan esas tretas».
Los funcionarios llevan plasmando estas circunstancias en partes de incidencias, sobre todo, desde que se produjeran los atentados contra las Torres Gemelas. Pese a todo, la directora general de Instituciones Penitenciarias ha restado importancia reiteradamente a todas estas denuncias.

 

 

EuropaPress
Gallizo niega relación entre reclusos extranjeros y conflictividad, y la existencia de presos fundamentalistas en Topas

 

Estudiará dispersar a presos conflictivos, pero atribuye a actitudes "xenófobas" y "exageradas" algunas denuncias de funcionarios

La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, aseguró esta tarde, a la luz de una inspección realizada por su departamento entre cárceles españolas, que no existe una relación directa entre el aumento de la población penitenciaria extranjera y la conflictividad, y que, según los informes de la dirección de la cárcel de Topas (Salamanca), no existen grupos fundamentalistas en este centro. Gallizo informaba así en la Comisión de Interior del Senado sobre la situación de esta cárcel, ante las denuncias de funcionarios de prisiones sobre la supuesta formación de un germen integrista.

Gallizo comenzó recordando que la población penitenciaria se ha incrementado un 31,59 por ciento en los últimos cuatro años, lo que ha provocado una "gran saturación" de infraestructuras, especialmente en algunas zonas como Andalucía, Levante y Canarias, con un índice mayor de reclusos que tienen arraigo familiar en estas zonas. En su opinión, el Gobierno anterior hizo "muy pocas" previsiones para resolver este problema y "no dejó ni un ladrillo puesto" para nuevos centros.

Según explicó, los presos extranjeros, al carecer de arraigo, son trasladados en ocasiones a centros que posteriormente se han masificado, como es el caso de Topas, y de otros centros en Castilla y León y Galicia. Refirió que desde 1996 la población penitenciaria extranjera en la cárcel salmantina ha pasado del 40 al 50 por ciento, recibiendo presos de otras zonas saturadas como Canarias. "No es una realidad nueva --matizó--, la arrastramos desde hace años y ha ido empeorando

en los últimos cuatro años" Gallizo explicó que el departamento anterior no aprobó programas específicos para esta problemática, lo que consideró una "mala política" en casos de gente sin arraigo, "más vulnerables y capaces de tener reacciones más incontrolables" si no se sigue un "tratamiento adecuado a su realidad".
Además, explicó que, efectivamente, Topas está masificado, ya que se construyó para albergar entre 1.000 o 1.200 personas, mientras que en este momento hay unos 1.600 internos, de los cuales 721 son nacionales y 878 extranjeros. De estos últimos, dijo que 357 son árabes, un número "muy   superior" a la capacidad del centro.

INSPECCIONES
Tras detallar estos datos, Gallizo ofreció los resultados de las inspecciones ordenadas por su departamento cuando se produjeron las primeras denuncias en Topas, analizando la conflictividad de esta cárcel respecto a la media existente en centros de similar tamaño y con mayoría

de reclusos españoles. El resultado, precisó, fue queen la cárcel salmantina existe un nivel "algo menor" de conflicto, lo que le sirvió para establecer que "no hay relación directa entre extranjería y conflictividad".
Siempre según el informe de la inspección, la directora de Instituciones Penitenciarias afirmó que la vida penitenciaria en este centro está "normalizada" y que, en concreto, tan solo han existido problemas de adaptación en dos módulos, uno con mayoría de españoles y otro de extranjeros musulmanes, originado por un conflicto sucedido en noviembre de 2001 que "nada tuvo que ver con cuestiones religiosas" Gallizo relató que los presos musulmanes de uno de estos módulos presentan una trayectoria penitenciaria irregular y su conducta "no se debe a su adscripción religiosa sino a cuestiones  materiales", en referencia a sus recursos económicos. De hecho, dijo que, en comparación con los presos españoles del otro módulo, los incidentes son "similares", que desde 2001 no se han generado nuevos conflictos, y que los

 incidentes pueden considerarse "normales". Por su parte, otro informe de la dirección del centro ofrecido por la directora de Instituciones Penitenciarias, niega la presencia en Topas de grupos islamistas de corte fundamentalista, motivo por el que no se tomaron medidas al respecto, aunque reconoce la existencia de presos musulmanes, en su mayoría de origen magrebí, que por su trayectoria, tienen decretada vigilancia especial.

LA "MEZQUITA DE TOPAS"
Asimismo, sobre las denuncias que apuntaban la "conversión de Topas en una mezquita", aclaró que se trata de una sala multiusos inhabilitada que solicitaron para su oración varios presos --que no sobrepasan la treintena y acuden en pequeños grupos-- y que el centro autorizó por "respeto a la libertad de culto". Gallizo informó de que en este centro no hay ninguna persona condenada por cuestiones relacionadas con el fundamentalismo radical y que, en general, son traficantes de droga que proceden de Málaga, Algeciras o Canarias, muchos

de ellos pobres y analfabetos en su lengua y en la castellana. Por eso, se mostró partidaria de ayudarles a que se reinserten mejor en la sociedad y a que "su paso por nuestros centros sirva para mejorar su nivel de vida".

Por último, quiso dejar claro que su objetivo no es "minimizar ni dar por buenos" los incidentes en centros penitenciarios, y mostró su disposición a revisar los criterios de la Administración anterior y a agrupar en un módulo a los reclusos más conflictivos, o incluso dispersarlos en diferentes centros.
También apostó por programas específicos de alfabetización y recursos básicos para este tipo de población penitenciaria y prometió un "gran esfuerzo" para que las cárceles no se conviertan en centros de "adoctrinamiento o de ninguna creencia". No obstante, también pidió que no se incurra en actitudes de "xenofobia" contra presos "por el hecho de ser extranjeros o pobres". Es más, opinó que algunas de las "exageraciones" denunciadas en Topas tenían "algo que ver con eso".

 

 

En la Comisión de Interior del Senado, la responsable de Instituciones Penitenciarias negó la existencia de “grupos islamistas” en la cárcel salmantina de Topas. Pese a las informaciones del diario El Mundo, Gallizo dice que la de Topas es una de las prisiones menos problemáticas salvo por la sobrepoblación reclusa, problema que achaca al PP. Y de las mezquitas dentro de la cárcel dice que se ha “exagerado”. Acaba Gallizo con un mensaje: “no vamos a tolerar xenofobia”, y en las exageraciones, concluye, “hay algo de eso”.
L D (EFE) La directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, negó este lunes que existan "grupos islamistas" en la cárcel de

Topas (Salamanca) y anunció medidas para la mejor integración de la población reclusa extranjera, como su posible dispersión.

A petición del Grupo Parlamentario Popular, Gallizo compareció en la Comisión de Interior del Senado, ante la que consideró exageradas las denuncias –fue el diario El Mundo el que detalló lo que ocurría en el interior de esa prisión– sobre los problemas de Topas, que achacó a la masificación y a la falta de programas específicos para los presos extranjeros. Es decir, a la política del anterior Gobierno.

No hay integristas, sólo “magrebíes, muchos de ellos analfabetos”

La directora presentó las conclusiones de una inspección en la cárcel salmantina ordenada tras las denuncias, aparecidas en la prensa, en el sentido de que en Topas se

había formado un grupo integrista islámico que imponía sus reglas y su religión a otros reclusos. Gallizo subrayó que en la prisión no hay ningún condenado por "fundamentalismo islámico", sino que se trata fundamentalmente de magrebíes que cumplen penas por tráfico de drogas, muchos de ellos analfabetos y sin recursos económicos. "La dirección del centro –explicó Gallizo– nos dice que hasta el momento no ha detectado la existencia de grupos islamistas fundamentalistas y, por esa razón, no se han adoptado medidas especificas", aunque, según informa EFE, admitió que los funcionarios y la inspección han identificado a algunos reclusos que, por su corte de pelo y barba, suscitan alguna sospecha.

Los extranjeros más conflictivos están en un módulo aparte, pero Gallizo aseguró que la inspección ha detectado una conflictividad incluso "algo menor" que en otras cárceles de igual tamaño,

pero con reclusos principalmente españoles. Para Gallizo, los incidentes denunciados –uso de la sala de lectura como "mezquita", llamadas nocturnas a la oración, negativa a dejarse atender por enfermeras– se han exagerado o "sacado de contexto" o no se han confirmado en la inspección.

Llegó entonces la acusación y el  mensaje del Ejecutivo por boca de Gallizo: El Gobierno "no tiene ningún interés en que nuestros centros penitenciarios sean centros de adoctrinamiento de ninguna religión ni de ninguna creencia. Nos preocupa que se

transmitan ideas antidemocráticas y vamos a vigilar con extremado celo para que no suceda eso. Pero tampoco vamos a tolerar xenofobia ni atribución de conductas indebidas a un colectivo hay algo de eso", condenó.

El portavoz del PP en el Senado, Agustín Conde, consideró que de las palabras de Gallizo se podía deducir que "la situación denunciada era cierta" y exigió el informe de inspección y una visita a Topas para saber "si hay una mafia que se ha apoderado de la prisión". La directora general se ofreció a entregarle el informe y acompañarle en la

visita, al tiempo que le recriminó su "demagogia" y le recordó que los problemas de Topas preceden a la llegada al poder del actual Gobierno.

 

 

La operación emprendida por el juez Baltasar Garzón continúa abierta, habiéndose practicado detenciones de miembros de la célula islamista desarticulada que se encontraban en prisión.
20 de octubre. Al menos tres presos vinculados a la célula islamista desarticulada por el juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, han sido detenidos por agentes de Policía. Se trata de Said Afis, encarcelado en la prisión salmantina de Topas, y de Baldomero Lara Sánchez y Aisa Kaddor, de la cárcel coruñesa de La Lama.
Estos arrestos han sido practicados en el marco de la operación contra una célula islamista con ramificaciones en varios puntos del país. Hasta el momento, los detenidos en la provincia de Almería son Ismail Latrech, Mourad Yala "Abu Anas",

Abdul Ghafar Hasemi y Majad Mchmacha. Todos ellos son de nacionalidad argelina, a excepción del último, marroquí. Los otros arrestados son Alí Omar "Jelloul", en Gandía (Valencia); Djamel Merabet, en Málaga; Ahmed Mohamed Ahmed, español de Cueta y detenido en Madrid; Majad Sahouane "Abderrahman" en Pamplona (Navarra).

Ramificaciones en prisiones españolas
La información que ha posibilitado esta importante redada ha procedido del imán de una mezquita del sur de Madrid, ligado a los servicios secretos marroquíes. Otras informaciones aseguran que este religioso musulmán es un "agente doble", que proporciona datos tanto a la inteligencia española como a la marroquí. En todo caso, el operativo antiterrorista ha permitido desmontar una red que, según se apunta, había decidido lanzarse a la comisión de un atentado a gran escala. Uno de los aspectos más interesantes de las pruebas reunidas por los agentes de la Comisaría General de Información de la

Policía Nacional ha sido el referente a la extensión de sus tentáculos a las cárceles españolas.

Uno de los sospechosos, Said Afis, se encuentra internado en un modulo de la prisión de Topas, en Salamanca. Se da la circunstancia de que algunas semanas atrás, funcionarios de prisiones habían denunciado la situación de total impunidad en que actúan en dicha cárcel los presos islamistas. Algo que la directora general de Instituciones Penitenciarias había negado, considerándolo un hecho aislado.

Lo cierto es que esta célula habría hecho de las prisiones uno de sus lugares de reclutamiento. Fuentes policiales no descartaban ayer que muchos de sus miembros hubiesen procedido de la delincuencia común y fuesen reclutados durante su estancia carcelaria.
Asimismo, en la prisión de La Lama, Aisa Kaddour está considerado uno de los principales cabecillas de la agitación islamista que se lleva a cabo en sus instalaciones.

Objetivo: la Audiencia Nacional

La Policía ha confirmado que esta red no contaba con armas ni explosivos, a pesar de lo cual estaban dispuestos a emprender atentados una vez consiguiesen hacerse con dicho material. Los terroristas necesitaban quinientos kilos de explosivo para llevar a cabo su principal objetivo.

Este consistía en atacar las instalaciones de la Audiencia Nacional, aunque no se descarta que el Tribunal Supremo estuviese en su punto de mira. Sin embargo, la Audiencia Nacional, por sus jueces y por los casos en que trabaja –incluido el sumario del 11-M– parecía ser un objetivo mucho más tentador. Por el momento, los responsables de la investigación han negado cualquier posible relación de estos elementos islamistas con el entorno etarra a fin de adquirir las sustancias explosivas. Se supone que la compra del explosivo se llevaría a cabo con fondos obtenidos de atracos y de la venta de drogas.

El "modus operandi" de la operación contra la Audiencia Nacional presenta semejanzas con los empleados en actos similares en Líbano o, más recientemente, Irak. Con los explosivos debía confeccionarse un camión bomba. Para ello habían estudiado los aledaños de la sede judicial, optando por situarlo en la calle Génova, donde también se encuentra la sede del Partido Popular.

Los materiales incautados a Djamel Merabet, entre los que se encuentran cartas, resguardos bancarios, agendas, tarjetas de telefonía móvil y "manuales de martirio", así como ordenadores, permitirán aportar más datos sobre los planes que tenían.

Posible vinculación con el GIA

El hecho de que la mayor parte de los detenidos sean de nacionalidad argelina ha sugerido la posibilidad de lazos con el integrismo islámico armado de dicho país. Al parecer, el "emir" de esta red es un súbdito de ese país, militante de dicho

grupo, que se encuentra detenido en Suiza. Este hombre habría cumplido condena en España por delitos comunes, donde habría podido llevar a cabo actividades proselitistas entre los presos musulmanes. Los integrantes de la red han sido definidos por muchos de sus vecinos como "hombres normales". Pero los miembros radicados en el entorno de Almería podrían ser los autores de la misiva amenazante enviada a un diario local contra miembros de la lucha antiterrorista radicados en la provincia el pasado mes de septiembre.

La carta, firmada por unas Brigadas Suicidas de Andalucía, motejaba a los agentes como "espías" y les amenazaba con la decapitación. Esta práctica, reflejo de las practicadas por los grupos radicales iraquíes, y el empleo de un camión bomba, técnica también utilizada por los hombres de Al Zarqawi, mostraría la importancia que han cobrado en el imaginario "yihadista" los métodos usados en Irak.

 

 

Representantes sindicales de funcionarios de prisiones dijeron este miércoles que "es lamentable que tengamos que estar ahora ante una operación judicial de la envergadura que teníamos ayer para demostrar que la Administración penitenciaria estaba mintiendo", en relación a la respuesta de Mercedes Gallizo a sus denuncias sobre las situaciones que estaban creando los musulmanes en las cárceles.
El presidente nacional de la ACAIP (Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias), José Ramón López, aseguró que su central lleva un tiempo denunciando "la situación en determinados centros", donde se ha creado el "embrión de un problema muy importante que se puede trasladar a la totalidad" de las cárceles.

La ACAIP y los otros sindicatos de la plataforma negociadora -CCOO, UGT, CSI-CSIF y CIG- denunciaron este miércoles en rueda de prensa que la Dirección General de Prisiones no ha presentado soluciones a los problemas urgentes de las saturadas cárceles españolas. Es más, la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, negó el pasado día 4 en su comparecencia en el Senado que en Topas hubiera "grupos islamistas" y consideró exageradas las alertas de los sindicatos. Gallizo apreció xenofobia en esas denuncias e insistió en que la mayoría de los presos musulmanes de Topas (Salamanca) eran condenados por tráfico de drogas, analfabetos y con pocos recursos.

La saturación ha llevado a la concentración de reclusos extranjeros, y en particular musulmanes, en cárceles como las de Topas

o A Lama (Pontevedra). La concentración es mayor en los centros de Castilla-León y Galicia, donde hay menos población reclusa "autóctona". De los 52.000 reclusos en España, más de 6.000 son magrebíes, de los cuales 4.600 son marroquíes y unos 1.400 argelinos, según datos facilitados por los sindicatos.

Caldo de cultivo para los integristas

El secretario general de la sección de Prisiones de CCOO, Angel Párraga, dijo que "la propia Administración ha favorecido un caldo de cultivo" para los integristas islámicos al concentrar a presos en centros como Topas y A Lama. Párraga consideró que la dispersión de reclusos, sobre todo de sus cabecillas, "que están perfectamente identificados", sería una solución, como "ha quedado muy demostrado" con la aplicada a los presos de ETA. El responsable de Prisiones de UGT, Juan Miguel Cazalla,

constató en larueda de prensa la existencia del conflicto y que "hace tiempo que la Administración lo sabía y es la que tiene que tomar medidas".

Para el presidente de la ACAIP, lo ocurrido ayer demuestra que las cárceles son un "caldo de cultivo para situaciones de fuera", cuando esos presos salen a la calle. "El problema existía antes, pero se recrudece tras el 11-M (...) que ellos han asimilado como el inicio de una guerra santa", afirmó. López aseguró que en prisiones como Topas, A Lama y la de Almería, los grupos de presión están "perfectamente estructurados", con toda una jerarquía liderada por un imán, y someten a los reclusos musulmanes a coacciones, hasta el punto de que algunos piden protección o el traslado a los vigilantes.

Piden la dispersión de los cabecillas

Para López, la dispersión sería una solución en las cárceles donde todavía no se han creado núcleos islamistas importantes, en los que habría que "ir a un régimen especial, vigilancia especial, separación por módulos", entre otras medidas. El presidente de la ACAIP alertó de que prisiones que podrían verse en la situación de las tres mencionadas son las de Palencia, Mansilla de las Mulas (León), Valdemoro y Soto en Madrid y Villena y Foncalent en Alicante. "Es evidente que (los islamistas) se van apoderando de los módulos", dijo el delegado de la ACAIP en la prisión leonesa, Valentín Llamas, quien informó de que 500 de los 1.550 reclusos en Mansilla son musulmanes.

Precisamente sobre este tema se pronunció este miércoles el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar, quien consideró que la dispersión de presos podría cumplir una función "importante" para evitar comportamientos sectarios, que son característicos de la criminalidad organizada, incluso en los centros penitenciarios.

 

 

Mansilla de las Mulas, donde uno de cada tres internos es musulmán, es una de las prisiones donde más riesgo hay de que surja un «ejército organizado» de presos islamistas

Representantes sindicales de funcionarios de prisiones denunciaron ayer que la concentración de presos musulmanes en algunas cárceles, como la de Mansilla de las Mulas, ha creado un «caldo de cultivo» para la actuación de «grupos de presión» islamistas, y pidieron la dispersión de sus líderes. La prisión leonesa alberga 500 presos musulmanes entre los 1.550 que conforman la población reclusa del centro, según advirtió ayer

el delegado de la Acaip (Agrupación de Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias) en la prisión leonesa, Valentín Llamas.

Mansilla de las Mulas es, junto a la de Palencia, Valdemoro y Soto en Madrid y Villena y Foncalent en Alicante, una de las prisiones que tienen riesgo de que ese «caldo de cultivo» se convierta en

algo más peligroso, como ocurre en las prisiones de Topas, en Salamanca o A Lama, en Pontevedra, donde los reos que abrazan el Corán han logrado imponer su ley en parte de la cárcel en la que, según la investigación, se gestó el grupo que preparaba la nueva masacre en Madrid.

«No hay una zona que esté dominada por presos de una determinada religión», aseguraba hace sólo una semana el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, tras visitar la cárcel de Mansilla. Sus palabras, ahora en entredicho, trataban de frenar la alarma generada por el sindicato de prisiones Acaip cuando alertó de que el módulo 9 de la penitenciaría salmantina se había convertido en feudo islamista. En la sala de lectura del sector, por ejemplo, el Corán era el auténtico best seller después de que los musulmanes transformasen el lugar en improvisada mezquita. «El problema existía antes, pero se recrudece tras el 11-M (...) que ellos han asimilado como el inicio de una

guerra santa», afirmó ayer el presidente nacional de Acaip, José Ramón López.

Además del sindicato, las quejas por la situación llegaron desde funcionarios e incluso algunos de los presos que protestaron porque los rezos, a las seis de la mañana, perturbaban el sueño del resto. La ley de libertad religiosa choca con la de la cárcel, donde las horas de descanso son sagradas.

Un ejército organizado

Acaip se refirió en sus quejas a un «ejército bien organizado» formado por musulmanes. En el informe hablan de

un grupo de 14 reclusos que «actúa coordinadamente bajo la tutela de un líder; uno de ellos hace las funciones de policía de patio y avisa al resto si escucha de otros presos musulmanes palabras malsonantes». El resto de la tropa lo completarían un mohecín quellama al rezo, tres lugartenientes, cuatro soldados rasos y un fundamentalista no integrado.

La directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, tuvo conocimiento del informe y su reacción fue achacarlo a «una exageración» y «algo de xenofobia». El PP se apresuró a reclamar ayer su dimisión.

Aunque la situación en Topas se ha revelado extrema, la de otras cárceles españolas no invita al optimismo. Improvisados líderes espirituales controlan a la legión (cada vez mayor) de musulmanes en penitenciarías como la pontevedresa de A Lama, donde según algunos funcionarios «los internos islamistas suelen ser marginales en un país extraño, por lo que la aparición de iluminados que les prometen una vida mejor les convierte en fundamentalistas».

 

 

La directora general de Instituciones Penitenciarias estrechará el control sobre los presos islamistas después de haber quedado en evidencia con el descubrimiento del entramado islamista.
26 de octubre. Instituciones Penitenciarias intensificará las medidas de control sobre los reclusos islamistas en las prisiones españolas. La directora general, Mercedes Gallizo, ha tenido que reconocer la deplorable situación que se vive en los penales, denunciada hace semanas por los colectivos de funcionarios de prisiones.

El anuncio de estas medidas no ha venido acompañado por un "mea culpa" de Gallizo. La responsable de Instituciones Penitenciarias, que en su momento negó importancia a los avisos lanzados por los funcionarios sobre la proliferación de los entramados

islamistas en las prisiones, se ha visto obligada a rectificar después del duro golpe a su credibilidad que ha supuesto la desarticulación de la célula dirigida por Mohamed Achraf.

La operación dirigida por el juez Baltasar Garzón ha puesto de manifiesto cómo no sólo las redes islamistas han instaurado su dictadura entre la población reclusa. Los penales españoles se han convertido en centro de reclutamiento y formación ideológica de una nueva generación de terroristas en potencia captados entre la delincuencia común que cumple condena. Esto, agravado por el hallazgo de papeles que mostrarían relaciones entre presos islamistas y etarras, ha dejado en la cuerda floja a Gallizo.

Las medidas que tomará Instituciones Penitenciarias son un reconocimiento "de facto" a las denuncias formuladas. Y es que la directora general ha

preferido pasar de puntillas sobre el aviso que se le dirigió y que rechazó. Desde la semana pasada, en que comenzó a conocerse la dimensión de la red islamista en las cárceles, se han escuchado voces a favor de su dimisión o, en todo caso, de su cese.

Instituciones Penitenciarias tiene previsto aumentar el control sobre los presos islamistas, especialmente con aquellos que actúen como cabecillas. Para ello, se llevarán a cabo aislamientos, cambios de centro penitenciario y control de las comunicaciones. Uno de los puntos principales consiste en la aplicación del artículo 75 del Reglamento Penitenciario a los vinculados a la célula de Achraf, que permite el aislamiento, la restricción de movimientos, el control de las comunicaciones y la limitación del contacto con reclusos.

Asimismo, la Subdirección General de Instituciones Penitenciarias tiene

previsto elaborar un informe de incidentes vinculados a islamistas en las prisiones durante los últimos años.

Un punto clave en esta nueva estrategia de Instituciones Penitenciarias serán las reuniones con directores de las prisiones con mayor número de presos islamistas,

al objeto de aportar sugerencias e información. Sin embargo, esto podría verse complicado después de los ceses por motivos políticos llevados a cabo recientemente, puesto que algunos de los alcaides más experimentados fueron sustituidos en sus puestos.
También está prevista la creación de un

grupo de coordinación, encabezado por Gallizo, y con representación de la Inspección Penitenciaria, la Subdirección General de Seguridad y la Subdirección General de Gestión, al objeto de estudiar el paquete de medidas.

 

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