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MOVILIZACIONES

 

 

 

Han convertido en mezquita una sala de lectura de la prisión salmantina

Los trabajadores de la cárcel de Topas alertan sobre la ola de integrismo de los presos musulmanes

NO MUEVE MUCHA PREOCUPACIÓN

MAFIAS JERARQUIZADAS Y CONTROLADAS POR “IMANES”

La ACAIP dice que en prisiones de Castilla y León, Galicia y Madrid existen grandes problemas con mafias islamistas

Los funcionarios reconocen que hay problemas en las cárceles gallegas con las mafias islamistas

Reclusos islamistas crean una red de extorsión en A Lama

Más de 400 presos musulmanes imponen su ley en Topas

Presos etarras e islamistas de una cárcel gallega festejaron juntos la masacre la mañana del 11-M

Islamistas en prisión

OBLIGAN A MANTENER LA ORTODOXIA ISLÁMICA

Lamari salió de prisión en el 2002 tras cumplir mitad de la condena

 

 

 

PERIODISTADIGITAL.COM
Han convertido en mezquita una sala de lectura de la prisión salmantina

 

Los terroristas islamistas imponen sus reglas en la cárcel de Topas

Por Ana del Barrio
El Mundo (09/09/04, 07.28 horas)
Un grupo de 110 presos musulmanes impone sus reglas en la prisión de Topas (Salamanca), donde han convertido la antigua escuela y ahora sala de lectura en una mezquita en la que no puede entrar ningún otro interno que no profese su religión. Es más; cinco veces al día, el muecín llama a voces a la oración, lo que provoca las continuas quejas del resto de reclusos españoles, porque les despiertan antes de medianoche y sobre las 6 de la mañana, según han denunciado los funcionarios de la prisión.
Los enfrentamientos entre este núcleo de presos integristas y el resto de internos se han ido agravando, hasta tal punto que las autoridades se han visto obligadas a separarlos en distintos módulos. Este grupo ejerce fuertes coacciones sobre otros reclusos marroquíes, que acaban rezando aunque no sean practicantes.
Como bromean los funcionarios, la cárcel ha quedado dividida entre moros y cristianos: los españoles conflictivos se agrupan en el módulo 3, los musulmanes en el 9 y en el resto de los 13 módulos deben compartir dependencias.
Según el relato de los trabajadores de Topas, el módulo 9 se ha convertido en territorio comanche. Los islamistas se han adueñado de una sala que se utilizaba como escuela y ahora estaba destinada a la lectura y al entretenimiento, donde han colocado mantas en el suelo e inscripciones en

árabe para practicar el culto islámico.
Ningún otro interno osa entrar en la mezquita por posibles represalias. No en vano, en la cárcel de Topas se encuentra el marroquí Khalid Oulad Akcha, hermano de dos de los terroristas del 11-M que se inmolaron en Leganés.
Además, este grupo está planteando problemas para la entrada de mujeres médicos o ATS en las dependencias de la cárcel. «Al entrar en el módulo, parece que cruzas a otro país. Decimos que vamos a tener que traer pasaporte del Magreb. El módulo es suyo.A las autoridades no les ha quedado más remedio que aceptarlo porque hemos tenido plantes muy gordos de los árabes. Esta prisión es un polvorín», censuró uno de los trabajadores.

Los funcionarios de prisiones enviaron el año pasado un escrito de queja denunciando la situación ante la Dirección General de Instituciones Penitenciarias, que estaba dirigida entonces por Angel Yuste.
Sin embargo, sus peticiones han sido vanas, ya que no se ha tomado ninguna medida para paliar la situación. Los trabajadores critican el hacinamiento de la cárcel -que cuenta con 1.512 internos, de los que 806 son extranjeros, lo que supone el 53% del total- y reclaman que se dispersen estos reclusos por otros centros, con el objetivo de evitar que se organicen.
«La influencia que generan estos internos sobre los demás es alta. Son grupos de presión que intentan controlar el tráfico de drogas y fomentan las peleas y los motines. Además, con estos niveles de hacinamiento, aumenta la tensión», declaró José Ramón López, presidente del sindicato ACAIP, que
agrupa a los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias.
Una de las grandes dificultades de convivencia que ha generado la práctica del Corán ha sido provocada por el sueño. A pesar de que en la prisión impera la ley del silencio y está muy mal visto chivarse, los internos españoles no han podido aguantar la situación y se han quejado en repetidas ocasiones de que los llamamientos a la oración del muecín les despiertan.
Sin embargo, las recriminaciones de los funcionarios a los musulmanes para que intenten ser más silenciosos no han servido de nada.«Les llamamos la atención, pero no hacen caso. En la cárcel, el tema del sueño es sagrado y ellos despiertan al resto de los presos. El reglamento dice que todos tienen derecho a ocho horas de descanso nocturno, pero los musulmanes están imponiendo sus costumbres y no

respetan el derecho de los otros internos», aseguró indignado uno de los funcionarios, que no quiso desvelar su identidad. Los seguidores de Alá están amparados por la ley que contempla el derecho de los internos a practicar su religión, pero incumplen una de sus condiciones: «Siempre que ésta se preste con respeto a los derechos de las restantes personas».
La integración de este grupo de reclusos es nula y la vida en prisión se torna cada día más difícil. «Un día tuve que cachear a todos los internos y uno de ellos llevaba un macuto con el Corán dentro. No me permitió tocarlo porque decía que se lo contaminaba», relató un trabajador.
 A todas estas preocupaciones hay que sumar el problema del lenguaje.«Como no te puedes comunicar con ellos no sabes lo que está pasando. Nosotros no llevamos armas y nos basamos en las relaciones humanas», indicó el presidente de ACAIP.

 

 

EL NORTE DE CASTILLA
Los trabajadores de la cárcel de Topas alertan sobre la ola de integrismo de los presos musulmanes

 

La cárcel de alta seguridad de Topas, en Salamanca, vive uno de los momentos «más difíciles» de su historia, según la denuncia del sindicato de funcionarios de administraciones penitenciarias, Acaip. La capacidad máxima del centro es de 1.026 reclusos y actualmente hay más de 1.500 internos. Entre los problemas que detecta Acaip, uno de ellos es el de los reclusos de otras culturas. En Topas hay un total de 403 musulmanes. Algunos de ellos, los más peligrosos, viven en el módulo 9, del que se han «adueñado» aprovechando la falta de funcionarios suficientes para garantizar la seguridad, según José Luis Pascual. Los funcionarios encuentran graves problemas para tratar con estos presos, ya que no entienden sus costumbres y el idioma es en muchos casos un
elemento insalvable.

Sin embargo, la principal dificultad es la ola de integrismo que también llega al centro.

Los funcionarios denuncian la falta de seguridad en Topas por la masificación de la cárcel
Acaip afirma que la prisión supera en quinientos reclusos su capacidad El centro salmantino registra un «gran aumento» de internos árabes
F. GÓMEZ/SALAMANCA

La cárcel de alta seguridad de Topas en Salamanca vive uno de los momentos «más difíciles» de su historia. Esta es la denuncia del sindicato de funcionarios de administraciones penitenciarias, Acaip, realizada ayer. Según su secretario nacional, José Luis Pascual, el incremento exponencial de presos musulmanes en los últimos meses y la saturación de reclusos hace «imposible» que los funcionarios garanticen «el orden de convivencia» en el interior de la prisión.
De hecho, según aseguró el sindicato, la capacidad máxima del centro establecida es de 1.026 reclusos y actualmente hay más de mil quinientas personas internadas, lo que genera, según José Luis Pascual, «problemas de seguridad ante la masificación y la escasez de personal».
Por esta razón, el secretario nacional de Acaip solicitó a la directora general de Prisiones que «tome medidas urgentes, y aumente las medidas de seguridad en Topas y disminuya la masificación que se está viviendo».

Con todo, los principales problemas llegan por el aumento desorbitado de presos árabes o musulmanes que ha registrado el centro salmantino. Según los datos facilitados por Acaip, en enero de este año eran un 7% del total de los internos de vigilancia especial y, en estos momentos, suponen un 77%.

Hay un total de 403 musulmanes en Topas. Algunos de ellos, los más peligrosos, viven en el módulo 9, del que se han «adueñado» aprovechando la falta de funcionarios suficientes para garantizar la seguridad, según José Luis Pascual.
Los funcionarios encuentran graves problemas para tratar con estos presos, ya que no entienden sus costumbres y el idioma es en muchos casos un elemento insalvable. Sin embargo, la principal dificultad es la ola de integrismo que también llega al centro. Según la denuncia del sindicato, un grupo de presos integristas han convertido un centro de lectura del módulo en una 'mezquita', a la que está
vedada la entrada a los no musulmanes y los que actúan como imanes llaman a la oración a los fieles en las horas de descanso del resto de reclusos.
Imponer su ley

Aunque José Luis Pascual insistió en que no todos los presos musulmanes «son iguales», un grupo muy numeroso, de cerca de un centenar, trata de imponer su ley en el Módulo 9. El sindicato asegura que no dudan en agredir a los vigilantes con cuchillos improvisados y en pretender gobernar el recinto según sus propias leyes.
Entre esas leyes, según Acaip se encuentra la exigencia de un tributo a los cabecillas y la entrega de pertenencias, la potestad para dar palizas a los otros reclusos musulmanes que no realizan

las prácticas religiosas que consideran adecuadas, obligar a acudir a los rezos las 24 horas al día e incluso obligar a romper las televisiones y radios y prohibir la lectura de prensa y de cualquier otro libro que no sea el Corán.

El sindicato Acaip destacó que este problema no es exclusivo de Topas, ya que otras cárceles como las de Villanubla o la de León también tienen problemas con el integrismo. Sin embargo, advierten que en Salamanca se ha generado un resentimiento de los otros presos hacia los reclusos musulmanes.

Por eso, advierten que la situación puede degenerar en los próximos meses si no se frena la masificación y ya se han registrado al menos tres grandes revueltas. En la última de ellas, que se produjo el pasado día 13, Acaip asegura que los funcionarios vieron en peligro su integridad y que «no se produjo una tragedia por la ayuda de otros presos».

 

 

Libertaddigital
"NO MUEVE MUCHA PREOCUPACIÓN"

 

Gallizo resta importancia a la denuncia de los funcionarios de Topas sobre los presos islamistas

Funcionarios de la cárcel salmantina de Topas han denunciado que más de 100 presos islamistas han convertido un módulo de la prisión en su territorio en el que, además, han impuesto sus propias reglas. Incluso impiden la entrada de mujeres médicos. La directora de Prisiones, Mercedes Gallizo, ha declarado en el Congreso que la información procedente del centro "no mueve mucha preocupación".

L D (Agencias) Este miércoles la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, ha dado su versión de los hechos acaecidos en Topas en en su primera comparecencia ante la comisión de Interior del Congreso de los Diputados.
Gallizo ha negado que los incidentes denunciados sean "generalizados o muy importantes".
Respecto a la situación concreta de la cárcel de salmantina, la responsable de Prisiones dijo que la información procedente del centro "no mueve mucha preocupación", según informa Europa Press. Según Gallizo, la actividad conflictiva en dicha cárcel es "muy aislada y muy localizada en ciertas personas". No obstante, aseguró que desde la Dirección General se está "atento a todos los incidentes, porque la seguridad es algo que debemos mantener", aunque reiteró que "la Ley en los centros penitenciarios la impone el Estado, como es lógico y natural".

La directora de Prisiones considera que los incidentes "no son mayores que los que ha habido en otras ocasiones ni hay una particular preocupación en este

momento por lo que pueden promover .
determinados recursos". Gallizo no aclaró si la actitud de los presos islamistas ha obligado a aplicar una política de dispersión con el colectivo y precisó que este tipo de medidas constituyen "una política habitual del Ministerio y de la Dirección General y, por tanto, no está fuera de la norma una dispersión de un colectivo cuando puede haber un incidente que lo aconseje"

 

 

 Libertaddigital
MAFIAS JERARQUIZADAS Y CONTROLADAS POR “IMANES”

 

El sindicato mayoritario de prisiones corrobora el festejo del 11-M entre islamistas y etarras

Después de que la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, negara categóricamente las informaciones del diario El Mundo sobre la celebración del 11-M entre presos islamistas y etarras en la cárcel de A Lama, la cadena COPE ha añadido más datos que lo confirman. En La Linterna, el presidente del Sindicato de Prisiones ACAIP no sólo ha confirmado los festejos tras la masacre con la participación de miembros de ETA sino que aporta interesantes datos sobre cómo entrenan o manejan dinero los islamistas dentro de la prisión.
(Libertad Digital) José Ramón López Santamaría, presidente del mayoritario Sindicato de Prisiones ACAIP, ha confirmado en el programa La Linterna que dirige en la COPE César Vidal que
 en la prisión pontevedresa de A Lama se celebró la masacre de Madrid, el mismo día 11 de marzo. Los festejos corrieron a cargo de los internos musulmanes y, como afirmaba este jueves el diario El Mundo, los invitados eran presos etarras.
Según López Santamaría, los internos de la banda terrorista ETA tienen “buenas relaciones” con los islamistas, al menos en A Lama. Según relató este representante sindical el día 11 “el imán invitó a todo el que quisiera a comer y beber en el economato para celebrar el macabro suceso” y los presos de ETA “aprobaron y festejaron” la matanza. Este mismo jueves, horas después de que la edición de El Mundo viera la luz, la directora de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, negaba la mayor: no hubo celebración, y menos conjunta entre etarras y musulmanes porque el 11-M, explica Gallizo, “los presos de ETA estaban

aislados”. En su opinión, “todo corrobora que es una información que no se corresponde a la realidad”.
El testimonio oído en La Linterna ofrece sin embargo detalles que corroboran la información original. López Santamaría ha detallado que no participó ningún preso español “excepto los internos terroristas pertenecientes a ETA”. El presidente del ACAIP ha asegurado que los presos fueron aislados en sus celdas, donde “siguieron las celebraciones desde las ventanas que dan al patio”.
Organizados, jerarquizados y adiestrados con disciplina militar
Antes de escuchar la versión de López Santamaría, el número dos del sindicato mayoritario ACAIP, Juan Figueroa, denunciaba también en la COPE que en esta cárcel, donde están ingresados 120 integristas islámicos, el 11-M el imán de los reclusos

integristas invitó a té y café al resto de presos de su módulo para festejar los atentado. Es decir, por tercera vez, se confirmaba la información del diario
El Mundo. De hecho, la dirección de la prisión ha reconocido que esta invitación se reflejó en un informe. En la cárcel de A Lama, según el vicepresidente de ACAIP, hay un núcleo duro fundamentalista, que está perfectamente organizado. Tanto, que cuenta con una estructura paramilitar y hasta adiestra a los reclusos fundamentalistas con ejercicios como la pista americana –circuito de obstáculos de alta dificultad usado originalmente por el ejército de EEUU– en los que, eso sí, utilizan una escoba a modo de fusil, según las versión de Figueroa.

Usureros y prestamistas a plena luz del día

Sobre este mismo asunto, López Santamaría ha detallado que la organización se lleva a cabo “a través de líderes que se autodenominan imanes y que establecen un sistema jerárquico y religioso. “Los coroneles –explica el presidente de ACAIP– representan una segunda instancia dentro de esta estructura”. Se encargan de velar por el cumplimiento del Corán con métodos expeditivos que incluyen “amenazas, coacciones e incluso agresiones, a aquellos reclusos que no quieren cumplir lo que quieren imponer los líderes religiosos”.
Llegan a la categoría de intocables ya que estos “imanes y coroneles” no hablan con los funcionarios de prisiones, encargando esa labor a otras personas. Resulta especialmente grave su poder adquisitivo dentro de las prisiones: “Sólo sabemos que sus ingresos vienen del exterior y que prestan dinero a alto interés, exigiendo dádivas o el cumplimiento de ciertas conductas. Algunos reclusos han

llegado a autolesionarse o alegar problemas mentales para poder salir del módulo y evitar problemas con esas personas”.
Preocupación de los funcionarios

López Santamaría ha mostrado en La Linterna su preocupación y ha aprovechado para lanzar un mensaje a Instituciones Penitenciarias que, por el momento, niega estos hechos: “Los funcionarios –lamenta– no tenemos medios y vivimos esto con mucha preocupación; nos preocupa que esta situación se generalice en todo el país porque entonces constituiría un verdadero problema muy difícil de solucionar”. Además, ha expresado su desacuerdo con que “desde la dirección de Instituciones Penitenciarias se diga que no hay incidentes graves, no se puede reaccionar sólo cuando hay motines, muertos y secuestros”.

 

 

EUROPA PRESS
La ACAIP dice que en prisiones de Castilla y León, Galicia y Madrid existen "grandes problemas" con mafias islamistas

 

El presidente de esta organización asegura que un preso islamista celebró con internos etarras y otros reclusos los atentados del 11-M

El presidente de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias, José Ramón López, aseguró hoy que algunos centros penitenciarios de comunidades como Castilla y León, Galicia o Madrid registran "grandes problemas" originados por "mafias organizadas" en el seno de la población reclusa musulmana.
En declaraciones a Punto Radio, López explicó que el elevado número de presos musulmanes que permanecen en las cárceles de estas tres comunidades -más de 5.300 internos, según los cálculos de su organización- provocan "grandes problemas" con "mafias
organizadas" que se articulan en torno a dos ejes. Por un lado, existe en esos centros "un liderazgo religioso controlado por un denominado imám" y, por otro, "un coronel" se encarga del liderazgo "militar", según relató.
El presidente de la ACAIP señaló además que el pasado 11 de marzo, fecha en que se perpetraron los atentados de Madrid que causaron 192 víctimas mortales y más de 1.500 heridos, un interno del Centro Penitenciario de ALAMA (Pontevedra) -que ostentaba el rol de "imám" de la prisión, según su versión- "se dedicó a invitar a café, té y pasteles a todo interno que quisiera", incluidos "al parecer" los internos etarras. Tras la celebración de la masacre, este preso, siempre según el testimonio de López, fue sometido al artículo 75.1 del Código Penal, de restricción de derechos. "Estos internos tiene una capacidad de presión, coacción e incluso presión económica dentro de la población reclusa musulmana. Hay que destacar

 que no todos los internos son integristas exaltados y muchos no generan mayor problema que los reclusos de otra religión", indicó López, para después asegurar que España es el país de la UE "con mayor tasa de reclusos por cada 10.000 habitantes", tras Reino Unido.
El presidente de la ACAIP incidió en que las plantillas de trabajadores de los centros penitenciarios españoles fueron confeccionadas para atender a una población reclusa muy inferior a la actual y citó como ejemplo de esta saturación la cárcel de Soto del Real, con un total de 1.700 reclusos frente a los 1.008 presos previstos en virtud de la plantilla de funcionarios de prisiones.
En este sentido, recalcó que el incremento de población reclusa ha venido provocado por una serie de reformas del Código Penal "que ha producido el recrudecimiento de penas y un alargamiento de las mismas", con lo que se prolonga la estancia en prisión de los condenados, y abogó por la creación de un total de quince nuevos centros penitenciarios para llegar así a albergar un único preso por celda.

 

 

La Voz de Galicia
Los funcionarios reconocen que hay problemas en las cárceles gallegas con las mafias islamistas

 

Los funcionarios reconocen que hay problemas en las cárceles gallegas con las mafias islamistas

El presidente de la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias, José Ramón López, ha asegurado hoy que algunos centros penitenciarios de comunidades como Galicia, Castilla y León, o Madrid registran «grandes problemas» originados por «mafias organizadas» en el seno de la población reclusa musulmana.

En declaraciones a una emisora nacional, López explicó que el elevado número de presos musulmanes que permanecen en
las cárceles de estas tres comunidades (más de 5.300 internos, según los cálculos de su organización) provocan «grandes problemas» con «mafias organizadas» que se articulan en torno a dos ejes.

Por un lado, existe en esos centros «un liderazgo religioso controlado por un denominado imán» y, por otro, «un coronel» se encarga del liderazgo «militar», según relató.
El presidente de la ACAIP señaló además que el pasado 11 de marzo, fecha en que se perpetraron los atentados de Madrid que causaron 192 víctimas mortales y más de 1.500 heridos, un interno del Centro Penitenciario de A Lama (Pontevedra), que ostentaba el rol de «imám» de la prisión, según su versión, «se dedicó a invitar a café, té y pasteles a todo interno que quisiera», incluidos «al parecer» los internos etarras. Tras la celebración de la masacre, este preso, siempre según el testimonio de López, fue sometido al artículo 75.1 del Código Penal, de restricción de derechos.

Integristas

«Estos internos tiene una capacidad de presión, coacción e incluso presión económica dentro de la población reclusa musulmana. Hay que destacar que no todos los internos son integristas exaltados y muchos no generan mayor problema que los reclusos de otra religión», indicó López, para después asegurar que España es el país de la UE «con mayor tasa de reclusos por cada 10.000 habitantes», tras Reino Unido.
El presidente de la ACAIP incidió en que las plantillas de trabajadores de los centros penitenciarios españoles fueron confeccionadas para atender a una población reclusa muy inferior a la actual y citó como ejemplo de esta saturación la cárcel de Soto del Real, con un total de 1.700 reclusos frente a los 1.008 presos previstos en virtud de la plantilla de funcionarios de prisiones.

 

 

Reclusos islamistas crean una red de extorsión en A Lama

 

El aumento de presos magrebíes nutre a un núcleo duro de radicales.

Un día después del 11-M se incomunicó a un miembro del GIA internado en la cárcel pontevedresa
Una veintena de reclusos islamistas han creado una red de extorsión en el centro penitenciario pontevedrés de A Lama que se nutre de aproximadamente otro centenar de presos magrebíes que atemorizan al resto de la población reclusa, cuyo volumen se ha duplicado en el último año.
Fuentes sindicales aseguran que el número de internos en la prisión ha pasado en números redondos de los ochocientos a los mil seiscientos en tan sólo un año. Una situación que la propia directora general de instituciones penitenciarias, Mercedes Gallizo, hizo extensiva el pasado miércoles a todas las cárceles españolas, calificándola de «casi una catástrofe» en su
primera comparecencia en el Congreso «La prisión está a tope», señaló ayer José Manuel Alves, , que coincidió con otras fuentes consultadas en que la fuerte presencia de presidiarios extranjeros, que se están trasladando fundamentalmente desde las cárceles del Sur, está produciendo un notable incremento de la conflictividad. En A Lama esta nueva situación tiene su reflejo en las nuevas redes de extorsión dirigidas por ciudadanos magrebíes, aunque también se producen otros altercados por «el choque de culturas».
De los 1.575 presos internados actualmente en A Lama -recientemente se alcanzó el pico de 1.600 en una prisión diseñada para 1.008 reclusos- 615 son extranjeros. El mapa carcelario pontevedrés lo dibujan, además de los españoles, 55 nacionalidades diferentes y de ellas el mayor colectivo es el marroquí, con 250 personas, seguido del argelino, formado por 50 reclusos. «Lógicamente, con esta situación tiene que haber incidentes», subrayó Alves, quien también aseveró que normalmente estos presos están desarraigados y utilizan la extorsión para sobrevivir. Curiosamente, esta conflictividad también depende del calendario. A mediados de

 semana, aumenta. La razón no es otra que los miércoles y los jueves son los días en que los reclusos reciben el dinero que les envían sus familiares, y como los extranjeros carecen de estos ingresos aprovechan para robar.
La organización está sustentada en una veintena de presidiarios identificados como «fundamentalistas» que son los que dirigen desde la sombra las actuaciones que ejecutan en torno a un centenar de magrebíes, que también se ocupan de cobrar deudas con elevados intereses. Entre los presos islamistas se encuentra Soubi Kunic, arrestado por su vinculación con la organización terrorista argelina Grupo Islámico Armado (GIA). Precisamente este preso, que se encontraba en A Lama el día de los atentados de Madrid, fue trasladado al día siguiente del 11-M desde el módulo 3 a una celda de aislamiento, donde permaneció, por orden de la Dirección General de Insituciones Penitenciarias, hasta mediados de abril. Una situación que no se produjo entre los internos de ETA, 10 hombres y 2 mujeres, que no modificaron sus hábitos, ni voluntaria ni involuntariamente, tras el brutal atentado.

 

 

El Semanal Digital
Más de 400 presos musulmanes imponen su ley en Topas

 

Las denuncias de los funcionarios de prisiones sobre Topas no son más que una consecuencia de la situación que se vive en las prisiones de la Comunidad castellanoleonesa.

25 de septiembre. Si a las seis de la mañana la llamada al rezo del muecín le despierta y al ir a la biblioteca observa que ésta se ha convertido en una mezquita y le impiden la lectura de cualquier texto escrito que no sea el Corán no crea usted que ha viajado a Irán, Irak o Afganistán: se encuentra en la prisión salmantina de Topas, donde más de 400 presos musulmanes se han "adueñado" de la situación.
El sindicato de prisiones ACAIP envió varios escritos a la nueva directora general de Instituciones penitenciarias, Mercedes Gallizo, alertando de la penosa situación de esta prisión salmantina. Por su parte, Gallizo se ha limitado a restar importancia a estas denuncias y a achacar la
responsabilidad al anterior Gobierno. Los funcionarios, mientras tanto, han visto como la Dirección General no ha tomado ninguna medida para paliar este estado de cosas. Critican el hacinamiento de la cárcel: más de 1.500 personas cuando la capacidad establecida para el centro es de 1.026. Del total, 806 internos son extranjeros y de éstos 403 musulmanes.
Los funcionarios denuncian, siempre que pueden, que los responsables del centro han "tragado" con la imposición de los islamistas. Estos no dejan entrar en su territorio (el módulo 9, la biblioteca, etc.) a ningún otro interno y plantean problemas para la entrada de mujeres médicos o ATS en las dependencias de la cárcel.

Los internos no musulmanes - entre ellos se llaman los "cristianos"- tampoco aguantan la situación. Lo que más les molesta es el llamamiento a la oración que hacen los imanes a las seis de la mañana y que les despierta. De nada sirven las recriminaciones de los funcionarios para que intenten ser silenciosos. En la cárcel, el tema del

sueño es sagrado. El reglamento dice que todos tienen derecho a ocho horas de descanso nocturno y los musulmanes no lo están respetando; se amparan en la ley de libertad religiosa.

El sindicato de prisiones denuncia también que la mayoría de reclusos extranjeros se concentra en las cárceles de la Comunidad de Castilla y León, una de las que, curiosamente, presenta menos tasas de delincuencia. En "La Moraleja", situada en la localidad palentina de Dueñas, hay 1.079 internos extranjeros de un total de 1.502; en la de Topas (Salamanca) 806; en la de mujeres de Ávila, 89 extranjeras de un total de 167, y en León 727 reclusos de distintas nacionalidades de un total de 1.425 internos.

Si al hacinamiento --dicen los funcionarios-- se suma un aumento en la conflictividad de los internos, el cóctel puede ser explosivo. El comportamiento de los musulmanes depende de su número y poder dentro del módulo. Si están en minoría, rezan en su celda. Y si están en mayoría, imponen sus reglas.

 

 

EL MUNDO
Presos etarras e islamistas de una cárcel gallega festejaron juntos la masacre la mañana del 11-M

 

LA INVESTIGACIÓN

MADRID.- Los presos islamistas de la cárcel de A Lama (Pontevedra) festejaron con reclusos etarras los atentados del 11-M. Esa mañana, uno de los internos que ejerce de emir en el centro penitenciario, invitó a café y té al resto de los internos del módulo V, entre los que se encontraban dos presos de ETA, según denunciaron a EL MUNDO los funcionarios de la prisión.

Entre los reclusos de la banda terrorista ETA en A Lama, se encuentran Javier Ugarte Villar, condenado a 32 años de cárcel por el secuestro de Ortega Lara y Luis Mariñelarena Garciandía, sentenciado a 100 años de prisión por el asesinato del dirigente socialista Fernando Buesa.
El fatídico 11 de Marzo, los dos reclusos etarras estuvieron hablando toda la jornada con el preso integrista que actúa de emir -líder espiritual- y otros miembros islamistas. A los dos días, este imam fue sancionado y se le limitó su régimen de vida en la prisión. Sin embargo, tras el castigo por haber celebrado la masacre terrorista, el jefe musulmán regresó al mismo módulo.

Comunicación entre presos
Los funcionarios de la cárcel de A Lama denunciaron este miércoles a EL MUNDO la buena sintonía existente entre los 11 reclusos de ETA, los dos del GIA argelino y uno del 11-M, que, en la actualidad, están encarcelados en el centro de Pontevedra. «Hay una comunicación constante entre estos presos, aunque se aplica la política de dispersión. Pasean y charlan por el patio, se entienden y se respetan. Los islamistas, que no se suelen relacionar con nadie, se dan golpes en el pecho y

hacen señales de saludo y respeto a los etarras», declaró el vicepresidente del sindicato ACAIP, que agrupa a los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias.
Además de los presos etarras, en A Lama están internados Osama., detenido por su relación con los atentados del 11-M, y Sohbi., arrestado en el 97 por su vinculación con la organización terrorista argelina GIA junto a Allekema, presunto séptimo suicida de Leganés, y Abdelkrim, que coincidió en la cárcel de Villabona con Antonio Toro Castro.
A los funcionarios de A Lama les ha llamado la atención la relación demasiado cordial entre los reclusos islamistas y los etarras, ya que no se suelen relacionar con el resto de internos. «Se comunican y son afines. Tienen la misma ideología. El etarra no se comunica con los presos comunes», aseguró Rafael Moral, delegado de la Confederación Intersindical Gallega (CIGA) en A Lama.

 

 

ABC
Islamistas en prisión

 

Hemos sabido, a través de los medios de comunicación, que el sindicato mayoritario de funcionarios de prisiones, ACAIP, ha ratificado ante los medios de comunicación su denuncia sobre los graves incidentes que en varias cárceles están provocando los presos musulmanes. Los radicales islámicos están formando una especie de mafia penitenciaria, se han apoderado de módulos, bibliotecas, escuelas, pasillos y otros espacios para sus prácticas religiosas, llegando incluso a practicar instrucción paramilitar en el patio de la cárcel.
Ante esta situación, la directora general de Instituciones Penitenciarias ha calificado de «exageraciones las denuncias de los funcionarios», calificando los incidentes de «algo normal en el entorno penitenciario».
No sabemos si la responsable socialista de las cárceles considera también normal, por si fuera poco lo anterior, la noticia de que presos islamistas y etarras de la cárcel de A Lama celebraron la matanza del 11-M.

No deja de sorprender esta pasividad del Gobierno ante la formación de focos de activistas islámicos en las propias cárceles y la beligerancia

mostrada contra la Iglesia Católica y su jerarquía, contra la enseñanza de la religión en la escuela, con la retirada de ayudas a entes relacionados con el cristianismo. En todos los casos, entidades promotoras de la convivencia, del civismo y de la paz social.

Parece que el «buen talante» es sólo para practicarlo con los enemigos del Estado y no con los súbditos leales. ¿No será que unos principios partidistas están haciendo perder al Gobierno el que habría de ser el verdadero objetivo?
Pedro José Piqueras Ibáñez. Gerona.

 

Libertaddigital
OBLIGAN A MANTENER LA ORTODOXIA ISLÁMICA

 

El sindicato de prisiones ACAIP dice que los musulmanes de Topas forman un ejército bien organizado

El sindicato de prisiones ACAIP ha contradicho a la responsable de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, que ha negado la existencia de “grupos islamistas” en la cárcel salmantina de Topas y asegura que los presos musulmanes del módulo 9 de esta prisión forman un ejército perfectamente organizado, según un informe hecho público por la cadena COPE. Gallizo dijo este lunes que ella sólo ve detrás de las denuncias “exageración” y “algo de xenofobia”.
(Libertad Digital) En el informe se habla de un grupo de 14 reclusos que actúa coordinadamente bajo la tutela de un líder de cantos nocturnos; uno de ellos hace las funciones de policía de patio y avisa al resto si escucha de otros presos musulmanes palabras malsonantes; además tienen un líder encargado de los cantos nocturnos
 que se encara habitualmente con los funcionarios. El pasado jueves, por ejemplo, uno de los dos cabecillas de esta banda agredió a uno de los funcionarios. Un mohecín que llama al rezo, tres lugartenientes, cuatro integrantes de tropa, un fundamentalista no integrado y un líder - según se cita en este informe -componen esta tropa que obliga a los presos musulmanes a mantener la ortodoxia islámica.
Este lunes Gallizo negaba estos hechos, denunciados ya por varios funcionarios además del sindicato, y decía que el problema era la falta de recursos económicos de los presos marroquíes y se mostró partidaria de ayudarles a que se reinserten mejor en la sociedad y a que "su paso por nuestros centros sirva para mejorar su nivel de vida". Gallizo dijo que una de las medidas sería favorecer a los musulmanes a la hora de repartir los trabajos en prisión.
El portavoz de ACAIP, José Manuel

  Salvador, dijo este martes a la COPE que “la solución no es darles trabajo” y que con sus propuestas, lo que está haciendo Gallizo es mandar el mensaje a los otros reclusos de que “tienen que crear problemas para que se les atienda”. Además, señala Salvador, "si se les da trabajo hay que darles de alta en Seguridad Social" con lo que los ilegales obtendrían papeles. "De esta forma un inmigrante delincuente obtendría antes los papeles que otro que está trabajando en la calle" con lo que lo más fácil para regularizarse será delinquir.
Funcionarios de esta prisión denunciaron el mes pasado que los musulmanes de la cárcel de Topas han impuesto sus normas en el módulo 9, tomando la sala de lectura para convertirla en mezquita y que las llamadas a la oración que se producían a medianoche y de madrugada no dejaban dormir a los otros presos. También denunciaron que este grupo también rechaza la presencia de personal sanitario femenino en esta prisión.

 

La voz de Galicia
Lamari salió de prisión en el 2002 tras cumplir mitad de la condena

 

El argelino estuvo en la cárcel de A Lama, en Pontevedra Captó a cuatro terroristas de los atentados que se encuentran en paradero desconocido. Reactivadas las conexiones del 11-M con Al Qaida

Allekema Lamari, identificado el pasado viernes como el séptimo suicida de Leganés y jefe del grupo terrorista del 11-M, salió en junio del 2002 en libertad tras cumplir sólo la mitad de la condena, cinco años de prisión por pertenencia a una célula del Grupo Armado Islámico (GIA).

Lamari fue detenido en 1997 en Valencia junto a otros 10 presuntos miembros del GIA por orden del juez de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, quien decretó su ingreso en prisión provisional. Entonces se le acusó de conseguir pasaportes españoles
 que se entregaban a otros miembros de la organización provenientes de Argelia.

La Audiencia lo condenó en el 2001 a catorce años por pertenencia a banda armada, tenencia ilícita de armas y de útiles para la falsificación de documentos, pero al año siguiente el Supremo estimó parcialmente los recursos de los acusados y rebajó la condena a nueve años y tres meses de cárcel para Lamari y sus compañeros Bachir Belhakem, Noureddine Salin Abdoumalou, Abdelkrim Bensmail, Mohamed Amine Akli y Soubi Kunic.

En junio del 2002, tras cumplir la mitad de su pena (cinco años y seis meses de prisión en las cárceles de A Lama, en Pontevedra, y Alcalá-Meco), Lamari quedó en libertad.

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) seguía desde finales de ese año su rastro en el barrio madrileño de Lavapiés, donde se reclutaron la mayor parte de los activistas del 11-M.

La policía tenía constancia de que en la cárcel Lamari prometió atentar en España. La alerta surgió el 6 de marzo, cinco días antes de los atentados: él y cuatro de sus acólitos (quizás cinco) desaparecieron del barrio. Luego se supo que se habían trasladado a Chinchón junto a los hombres de El chino y El tunecino.


Integración en la célula
Lamari llegó además a convencer a cuatro de sus acólitos para integrarse en la célula integrista: tres marroquíes y un argelino que todavía se encuentran en paradero desconocido.

Según fuentes de la lucha antiterrorista, el primero de los activistas que captó fue Mohamed Afalah. Este marroquí, que era su lugarteniente, viajó con él a la estación de Alcalá para abordar los trenes en el Skoda Fabia que apareció el 13 de junio. Afalah,
tras la explosión de Leganés, huyó a Barcelona -y desde allí a Bélgica u Holanda- junto con otro de los terroristas fichados por el emir del 11-M: el también marroquí Mohamed Belhadj, encargado de alquilar el piso de Leganés.
El tercer terrorista es Abdelmajid Bouchar. Fue quien avisó desde la calle a los siete suicidas de que la policía había cercado la casa de Leganés.

El cuarto es su compatriota Daoud Ouhnane. Sus huellas se encontraron en la furgoneta usada para trasladarse a Alcalá y la policía científica halló restos de su ADN en la casa de Chinchón.

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